Mundial, paren a los muchachos

El fútbol de América del Sur no está para ser guiado por adolescentes, así sus valores, vestidos de porvenir, no lleguen siquiera a los veinte años de edad. Es que esta geografía, de pródigos hombres y mujeres en tantas áreas del quehacer humano, tiene respuestas para todo.

Ahora se aparece con geniecillos del balón, prestidigitadores de la bola, hechiceros de la pelota, para dislocar a los que tengan en el Mundial la osadía de parárseles enfrente. Detenerlos será, como en las películas de Tom Cruise, una misión imposible, y amarrarlos en las canchas ha de ser algo así como tratar de atar en el fondo del mar a Houdini con hojas de papel de cebolla. No habrá manera de hacerlos polvo, de convertir sus atributos de cuarta dimensión en las medidas aceptadas de largo, ancho, alto…


Desde las trincheras del Chelsea, Estevao hace sonar las trompetas. Jugando para el Palmeiras, lo vimos hacer un gol en el pasado Mundial de Clubes que maravilló, especialmente a la gente del equipo inglés. Hipnotizados por su talante único, prestamente lo llevaron a su club y por allá anda, firmando autógrafos a admirados aficionados a su paso por las calles que desembocan en Trafalgar Square. Franco Mastantuono llegó a Madrid y Xabi Alonso, técnico entonces, lo lanzó de una buena vez al circo de leones. Ni se inmutó este muchacho argentino, ya acostumbrado a las muchedumbres en su natal Buenos Aires y sus días en el River Plate, y asumió la batalla como si nada.

Asimismo, Pablo Alcoba, nacido en Madrid pero de padres uruguayos, un carajito de esos que llaman “pivote” y que por sus maneras, su 1,83 de estatura, impone respeto, a pesar de su cara aún sin asomo de barba. Juega en el Albion de Montevideo, y ya ha sido llamado para la selección celeste…


Por las calles y playas de Río de Janeiro anda haciendo piruetas y dejando gente boquiabierta un moreno de nombre Arthur Pelé (no hará falta saber de quién es nieto, vaya con ese nombre). No obstante, su “difícil facilidad” para el quiebre y el engaño no ha querido firmar para ningún club brasileño o europeo. Prefiere el juego de la calle, el fútbol desde la visión de la diversión con el balón antes que el rigor y los métodos del fútbol como empresa.

Bueno, Europa tendrá sus respuestas; con Lamine Yamal desplegando las banderas y mirando hacia el ancho horizonte, irá por “la conquista de América” en su versión futbolera. Solo falta saber si aquellos muchachos suramericanos, Estevao, Mastantuono, Alcoba, Arthur Pelé, están dispuestos a que llegue el europeo a alborotarle las pulgas de su fútbol indescifrable. Al final de todo, decía Mario Benedetti que “el Sur también existe”.


Nos vemos por ahí.

Cristóbal Guerra/ Líder en Deportes 


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